Una muestra fotográfica que parte de una retrospectiva sobre la condición trascendental de la mujer como objeto-musa de los grandes maestros en la historia del arte. Se encuentra presente ante una construcción de papel maché a escala real, materializada desde el visionado que combina el análisis de las desgracias de tantas mujeres modelos y la revisión a la experiencia actual de la profesión, con el fin de trasladar la mirada a la mujer como sujeto-creadora.
Una mujer debe constantemente vigilarse a sí misma; está siempre acompañada por su propia imagen. Cuando cruza una habitación, cuando llora, no puede evitar verse a sí misma andar o llorar. De ahí que asuman al mismo tiempo el rol de observadora y observada, guardiana de su propia identidad y objeto guardado.
-Patricia Mayayo.














